Odio O Miedo?

Nosotros odiamos a lo que le tememos. Es mucho más cómodo sentir el odio que sentir el miedo, ya que aparentamos ser menos vulnerable y hemos aprendido que ser vulnerable es algo que debemos evitar a toda costa.

Nosotros no siempre expresamos lo que no nos gusta, sin embargo. Preferimos decir: “Eso es ilógico” (y, por tanto, no debe ser considerada en serio) o “Eso es inmaduro” (por lo cual, esto no amerita ni pisca de mi atención) o “Eso es lo que quiere” (y no puedo hacer nada acerca de sus malas decisiones). Intentamos separarnos de esos sentimientos dentro de nosotros mismos – la vulnerabilidad, el dolor, la tristeza, la desesperanza.

Probablemente lo que más odio nos causa es nuestra propia vulnerabilidad, así que cuando lo vemos reflejado en otra persona, simplemente dirigir el odio e ese objetivo ya sea otra persona o grupo de personas.

Una gran amiga me comento esta semana, dijo, “Mi vida no resulto ser de la forma en que se suponía debiera ser”. ¿Existe una declaración de control? Implícitamente se estaba declarando: “Yo sé que en realidad la forma en que se ve es pues como es, así resulto ser por mis decisiones. Y me niego a sentir el miedo de donde estoy o soy ahora.”

Cual es la mejor manera de eliminar la vulnerabilidad? Cuando nos efectuamos un auto análisis de la realidad que estamos dispuestos a ver y conocer, tanto dentro de nosotros mismos y alrededor de nosotros en otras personas.

¿Qué sucede cuando no reflexionamos y no cuestionamos nuestra falta de voluntad, nuestra propia vulnerabilidad o de experimentar nuestros sentimientos? Cuando llegamos muy seguro de lo que sabemos “cómo se debe vivir,” podemos olvidar que estamos aquí para aprender. No se sienten cómodos. No estar en lo cierto. No para imponer nuestras opciones a los demás.

La sabiduría nos lleva a aceptar lo que es nuestro compromiso por crecer y aprender. Esa es la vulnerabilidad en mayúsculas – simplemente aceptar las situaciones que nos topamos en nuestros caminos y nos encontramos con personas y sentimientos que surgen sin pensar o juicios de valor que, sin resistencia. Decir “Sí”, y luego dejarnos inundados de cualquier experiencia (interior o exterior) que la vida ofrece.

¿Por qué no tomar esa decisión de aprender de la vida en lugar de tratar de manipular y controlar? Nuestro miedo. El miedo es uno de nuestros sentimientos más básicos. No nacemos sabiendo odio – nos enteramos que es eso a lo largo del transcurso de nuestras vidas. Sabemos del miedo cuando somos bebés. El miedo se queda con nosotros, aun cuando lo empuja fuera de nuestra conciencia y usar todos los medios que podamos para evitar el reconocimiento de la intimidación y la negación. Y sin embargo, la aceptación de nuestro miedo y nuestra vulnerabilidad podría curar tanta discordia en nuestras relaciones y en nosotros mismos.